Nebulosas

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La palabra nebulosa deriva del griego nébula, que significa niebla o nube. El término se utilizó por primera vez para describir a cualquier cuerpo que estuviera de nuestro sistema solar y que presentara una apariencia difusa, en lugar de una imagen puntual como la de una estrella. Las nebulosas son nubes de gas como el Hidrogeno y el Helio y elementos químicos en forma de polvo cósmico. Son de suma importancia cosmológica ya que en muchas de ellas son lugares donde nacen las estrellas, en otras ocasiones se trata de los restos de estrellas ya extintas o en extinción. Se podría decir que en algunos casos las Nebulosas vendrían a ser como las mamás de las estrellas.

Al principio, las nebulosas son frías y oscuras. A medida que el material interestelar se concentra, la presión y la temperatura en el centro de la nebulosa aumentan. Cuando consiguen acumular la suficiente cantidad de materia, en el interior de la nebulosa nace una estrella. La nueva estrella calienta la nebulosa. El gas caliente se ilumina y la nebulosa oscura se convierte en una nebulosa de emisión.

Las nebulosas se pueden clasificar en tres grandes categorías según la naturaleza de su emisión (o falta de ella).

Nebulosas oscuras o de absorción

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Una nebulosa oscura, es una acumulación de gas o polvo interestelar no relacionado con ninguna estrella de tal forma que no es perturbada por su energía, por lo que su presencia solo puede ser advertida por contraste con un fondo estelar poblado.

En este caso la nebulosa no emite ni refleja ninguna luz por estar lejos de las estrellas, pero sí absorbe la luz de objetos que están detrás de ella. Por lo tanto, su existencia se deduce por la presencia de una región oscura que destaca sobre el fondo de cielo estrellado. Un ejemplo típico es la denominada Nebulosa Saco de Carbón en la Constelación de la Cruz del Sur. Es la más importante de este tipo de nebulosas y es bien visible a simple vista como un parche oscuro en la Vía Láctea.

Nebulosas de reflexión

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Estas nebulosas reflejan la luz de estrellas cercanas que no son lo suficientemente calientes como para emitir la radiación ultravioleta necesaria para excitar el gas de la nebulosa. Generalmente, estas nebulosas están formadas por los residuos del gas que dio origen a la estrella, y su espectro es similar al de las estrellas cuya luz reflejan. El caso más representativo es la nebulosa en torno de la estrella Mérope en el cúmulo abierto de las Pléyades, conocidas generalmente como Los siete cabritos, Las siete hermanas, las siete que brillan.

Nebulosas de emisión

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En la nebulosa de emisión se forman nuevas estrellas mientras las jóvenes la iluminan cada vez más. Las nebulosas de emisión crean las formas más variadas, y son las imágenes más bellas del Cosmos. En este caso, el más común, el gas que compone la nebulosa brilla como consecuencia de la transformación que sufre por la intensa radiación ultravioleta de estrellas vecinas calientes. Estas son fundamentales a la hora de analizar la composición química y las propiedades físicas de las nebulosas, su espectro compuesto por multitud de líneas de emisión de los elementos químicos que albergan. La línea de emisión más brillante e importante es H-alfa localizada en la zona roja del espectro siendo este el motivo por el que dicho color domine en las imágenes tradicionales de nebulosas de emisión. Pero también se detectan líneas de emisión de helio, oxígeno, nitrógeno, azufre, neón o hierro.

En la Vía Láctea se han descubierto varios miles de nebulosas de diferentes tipos y estas nos sirven para seguir conociendo más en detalle nuestro Universo y deleitándonos con la belleza de estas formaciones.

Post Author: planetario

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