Mauna Kea: un mes de protesta, casi un año de investigación astronómica perdida.

Dos grandes noticias astronómicas han saltado a las portadas de los medios digitales en los últimos tiempos: la primera imagen de un agujero negro y la observación del primer cuerpo interestelar llegado desde fuera de nuestro sistema solar, la misteriosa roca Oumuamua

En estos dos hitos científicos tuvieron un papel determinante los observatorios hawaianos, los telescopios ubicados en las cumbres más altas de estas islas del pacífico. Pero desde hace veintiocho dias está parada toda la ciencia astronómica en Mauna Kea, la cumbre más alta de Hawái.

El 16 de julio, los manifestantes contrarios a que se construya allí el Telescopio de Treinta Metros (TMT por su siglas en ingles Thirty Meter Telescope), bloquearon el acceso a esa cumbre. Y desde entonces, los 13 aparatos de la montaña sagrada de los nativos ni analizan agujeros negros, ni localizan asteroides peligrosos, ni buscan nuevos planetas habitables. Multiplicando el tiempo perdido entre los 13 instrumentos de observación, los científicos hablan de un año de trabajo científico tirado a la basura.

“La interrupción de las operaciones en Mauna Kea ha tenido un impacto perjudicialmente significativo en la productividad científica”, explica Jennifer Lotz, directora del Observatorio Gemini, de los mayores telescopios de su clase, con un espejo de ocho metros y un instrumental especializado en capturar en detalle planetas lejanos. “La ciencia afectada negativamente abarca desde el sistema solar hasta los cuásares distantes”, lamenta. En algunos casos, se trata de ocasiones perdidas para siempre. 

Gemini es un proyecto que consta de dos telescopios gemelos en cada hemisferio (uno en Hawái y otro en el Cerro Pachón, en Chile) para trabajar en común para observar todo el cielo. Ahora está tuerto.

La astronomía moderna se hace en red, conectando los datos de unos telescopios con otros para obtener una información o imagen de mayor calidad y precisión. Por eso esta protesta no está perjudicando solo a los 500 científicos que trabajan en los 13 telescopios que allí se ubican: hay cientos de proyectos en todo el mundo que dependían, en mayor o menor medida, de esas observaciones frustradas.

En un día normal hay en torno a cincuenta o setenta y cinco personas trabajando en la cumbre, mientras que el resto del personal trabaja en remoto desde sus oficinas. Pero se decidió no intentar operarlos a distancia por proteger los telescopios, unos aparatos que cuentan con instrumental extraordinariamente sensible, enfriado casi hasta el cero absoluto. Al no contar con apoyo técnico in situ, cualquier mínimo percance podría ser fatal para estos artilugios que cuestan millones y tardan años en desarrollarse.

Gemini Norte, también denominado Telescopio Gemini Frederic C. Gillet , del Consorcio Gemini y AURA

No se ha podido mantener la observación sistemática del clima en Titán, una luna de Saturno con posibilidades de albergar vida, por ejemplo, lo que debilita la serie de datos obtenidos hasta ahora, por lo que los futuros resultados serán más endebles. Se ha frustrado el descubrimiento de una luna en un planeta enano distante. Además, no se ha podido seguir estudiando la vulcanología de Io (una luna de Júpiter), a una estrella binaria y a un cuásar. Todo esto se perdió en una única semana en el telescopio Gemini: ya han entrado en la cuarta semana de bloqueo y son una docena de telescopios en esa cumbre.

La comunidad académica está dividida con este asunto que conmueve a mucha gente en Hawái por respeto al sentimiento de agravio que arrastra la población nativa desde hace décadas. Muchos profesores de la Universidad de Hawái apoyan la protesta hasta el punto de dar clase en la universidad que se ha improvisado en el campamento de protesta de los activistas.

Fuente.

Post Author: Agustin Ollarce

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