Cheops, a la caza de exoplanetas.

Matias Olate

Poco más de seis semanas han pasado desde el lanzamiento de Cheops, el Satélite para la Caracterización de Exoplanetas de la Agencia Espacial Europea (ESA). Ahora se abrió, la cubierta del telescopio como parte de la fase de puesta en servicio en órbita. Desde el 18 de diciembre pasado, el proyecto ha progresado sin contratiempos, completando todas las operaciones y actividades de forma impecable.

La fase de lanzamiento y órbita temprana finalizó exitósamente el 22 de diciembre, y el instrumento se conectó por primera vez el 8 de enero pasado. Para finales de enero, una serie de comprobaciones de estado y actividades de calibración habían demostrado que el instrumento se comportaba según lo esperado y estaba listo para que su plano focal quedara expuesto a la luz. Eso ocurrió el 29 de enero, cuando se abrió la cubierta del telescopio. Esta operación, de carácter irreversible y que ha permitido al instrumento ver el cielo por primera vez, constituyó todo un hito para el equipo del proyecto, que llevaba años trabajando para lograrlo.

El deflector.

Abrir la cubierta del deflector del telescopio es una operación crítica para Cheops, ya que es lo que posibilita la observación de las estrellas, y estamos encantados de que todo haya salido tan bien”.

Nicola Rando, responsable del proyecto Cheops de la ESA.

El objetivo principal del satélite es observar estrellas brillantes cercanas que ya se sabe que poseen planetas en órbita. Estudiará dichos exoplanetas mientras transitan por delante de sus estrellas y tapan parte de su luz, igualmente como el satélite TESS. Así podrá medir su tamaño con una precisión y exactitud sin precedentes. La señal del tránsito de un exoplaneta puede ser extremadamente débil, más en el caso de los planetas más chicos. Medir cada señal con la precisión necesaria para estudiar las propiedades del planeta sólo se puede realizar desde el espacio y exige que tanto el instrumento como el satélite sean muy estables.

Un proceso clave…

Uno de los elementos clave de la misión es el deflector de 95 cm de longitud. Este protege el telescopio de Cheops de la luz parásita y que minimiza la contaminación lumínica procedente de fuentes indeseadas. Un ejemplo, es la luz reflejada por nuestro propio planeta. La cubierta, que puede compararse con la tapa de la lente de una cámara, cubría la parte frontal del deflector. Protegió el instrumento científico del polvo y las fuentes de luz brillante durante las pruebas, el lanzamiento y las primeras fases de puesta en servicio en órbita.

Se sabe que el mecanismo de apertura es muy fiable, ya que se ha probado a conciencia en tierra y ha volado en anteriores misiones espaciales, pero de todas formas fue un momento de mucho nerviosismo y, ahora que el telescopio ha abierto el ojo al universo, todos estamos emocionados”.

Francesco Ratti, ingeniero del instrumento de Cheops de la ESA.

Ejecutar este procedimiento crítico era un paso fundamental para llegar a las observaciones rutinarias de Cheops. Durante las próximas semanas, el equipo de puesta en servicio en órbita probará el detector del instrumento para detectar tránsitos exoplanetarios y abordar las ambiciosas cuestiones científicas de la misión.

Conformación de la misión.

Cheops es una misión de la ESA desarrollada en colaboración con Suiza, con importantes contribuciones de Alemania, Austria, Bélgica, España, Francia, Hungría, Italia, Portugal, Reino Unido y Suecia. Se trata de una misión de clase S (pequeña) del programa científico de la ESA. Las misiones de esta clase tienen un presupuesto mucho menor que las misiones de clase L y M. También presentan un plazo mucho más corto del inicio del proyecto al lanzamiento. Por eso ha sido necesario emplear tecnologías ya probadas en el espacio. Ciertas tareas normalmente a cargo de la ESA, como las operaciones, serán responsabilidad de otras entidades.

El 80 % del tiempo de observación científica de Cheops se dedica al programa de Tiempo de Observación Garantizado (GTO). Fue definido por el equipo científico de Cheops. El 20 % restante está disponible para la comunidad científica en forma de programa de Observadores Invitados. Es administrado por la ESA, cuyas propuestas se seleccionan a través de un proceso con revisión por pares.

Fuente.

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