El calentamiento global permitió recuperar el “Stonehenge español” perdido.

En 1963, el gobierno español de Francisco Franco construyó el embalse de Valdecañas, para llevar agua y electricidad a partes subdesarrolladas del oeste de España. Sin embargo, la creación del embalse inundó algunas áreas habitadas, así como grandes monumentos de piedra (megalíticos).